Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu speaks after being tasked by President Reuven Rivlin (not in frame) with forming a new government, during a press conference in Jerusalem on September 25, 2019. - Israel's president tasked Netanyahu with forming a new government after last week's deadlocked elections, his office announced, the announcement followed a joint meeting between President Reuven Rivlin, Netanyahu and the premier's main challenger Benny Gantz. (Photo by Menahem KAHANA / AFP)

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, comenzó este jueves la “misión imposible” de formar un gobierno de coalición para sacar al país del callejón sin salida político en el que se encuentra tras unas elecciones que dieron casi los mismos votos a dos partidos aparentemente irreconciliables.

El presidente de Israel, Reuven Rivlin, encargó a Netanyahu el miércoles la tarea de formar gobierno tras los comicios legislativos del 17 de septiembre, los segundos en cinco meses.

A primera vista, pareciera que ‘Bibi’, como se conoce al primer ministro en Israel, ha ganado de nuevo. Pero cuando se mira la situación al detalle Netanyahu, el más longevo (en el poder) de los jefes de gobierno israelíes, tiene ante sí una tarea ingrata y muy difícil: mover los cimientos de la política israelí.

Los resultados definitivos de las elecciones legislativas otorgan al Likud, el partido de derecha de Netanyahu, 32 escaños sobre los 120 del parlamento israelí, la Knéset. Si se une con otras formaciones de derecha y ultraortodoxas llegaría a 55.

Frente a él, el ex jefe del estado mayor del ejército, el general (R) Benny Gantz, que lidera la coalición de centro-derecha Azul-Blanco, obtuvo 33 escaños, pero sólo lograría 54 haciendo alianzas con formaciones de izquierda y los partidos árabes.

En este complicado escenario político, la formación Israel Beitenu, de Avigdor Lieberman, laica y antiárabe, se convierte con sus ocho escaños en un actor crucial.

Netanyahu tiene 28 días para intentar lograr una mayoría y dos opciones para conseguir su objetivo: bien aliarse con Gantz, o bien optar por un pequeño partido.

El primer ministro, que lleva diez años consecutivos en el poder, se dijo dispuesto a formar un gobierno “de unión” con Gantz.

Pero, éste se negó argumentando que su partido no entrará a formar parte de un gobierno cuyo líder está a punto de ser procesado, refiriéndose a los problemas con la justicia que tiene Netanyahu, al que salpican varios escándalos de corrupción.